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Juan Carlos Michaca: 20 Años de Encarcelamiento Injusto

Foto del escritor: Observatorio Memoria y LibertadObservatorio Memoria y Libertad

El 20 de febrero de 2025 se cumplieron 20 años del allanamiento ilegal, la detención arbitraria, tortura y encarcelamiento de Juan Carlos Michaca, quien fue sentenciado a pasar casi toda su vida en prisión por dos homicidios que no cometió.


Después de dos décadas marcadas por el miedo y la incertidumbre, su familia ha decidido romper el silencio para exigir su libertad, ya sea mediante el acceso a la amnistía, un indulto o cualquier otro recurso posible.


Según su defensa legal, Juan Carlos Michaca, al igual que muchos otros presos inocentes en el Estado de México, tiene los elementos suficientes para acceder a la amnistía. Sin embargo, lo que falta es la voluntad del gobierno mexiquense para convertir las palabras y promesas en hechos y acciones concretas.


A pesar de que la solicitud de amnistía de Juan Carlos fue presentada hace dos años, aún no ha recibido respuesta por parte de la Comisión de Amnistía, ni por el gobierno del Estado de México.


De acuerdo con información obtenida vía INFOEM, al 10 julio de 2024 la CODHEM había recibido 2,301 solicitudes de amnistía, de las cuales solo 16 calificó como favorables.


Por su parte, la Comisión de Amnistía del Congreso del Estado de México, al 22 de noviembre de 2024, había recibido 932 solicitudes de amnistía, pero ninguna ha sido resuelta. Juan Carlos se suma a estas solicitudes que permanecen sin determinación.


Un amor que trasciende el encierro


Con lágrimas en los ojos y una gran sonrisa, Alejandra, esposa de Juan Carlos Michaca, nos cuenta cómo conoció a Juan Carlos cuando eran adolescentes. Desde entonces, a pesar de la tortura que ambos han vivido, siguen siendo inseparables.


Juntos decidieron formar una familia, incluso con Juan Carlos en prisión:

“Hemos elegido construir y no destruir, como lo hace el Estado, nosotros no somos iguales a ellos.”

Así lo expresó Alejandra en una protesta que organizó junto con sus hijos, familiares y amigos de Juan Carlos el 20 de febrero frente al Palacio de Gobierno del Estado de México.


Durante horas, corearon consignas como “¡Libertad, libertad a Juan Carlos, libertad!” y “¡Verdad, verdad, verdad y libertad, que la Gobernadora nos atienda ya!”, exigiendo una reunión con el consejero jurídico George Zamora.


Alejandra también denunció la tortura sufrida por su esposo el día de su detención, un proceso doloroso que continúa hasta hoy:


“Queremos que las autoridades escuchen el corrido que mi hijo Tadeo escribió sobre su padre, donde habla de lo que hicieron las autoridades, esos mismos policías ministeriales que entraron a la casa y lo sacaron a golpes. Ellos, con antecedentes penales y vínculos con grupos criminales, fueron quienes testificaron en su contra y el juez les dio total credibilidad.”

Más irregularidades en el caso


Juan Carlos Michaca fue detenido arbitrariamente el 20 de febrero de 2005. Policías ministeriales irrumpieron en su hogar en la madrugada, lo sacaron a golpes y lo trasladaron al Ministerio Público. En ese lugar, fue torturado hasta perder la consciencia. La tortura buscaba que dijera la ubicación del “culpable” de los asesinatos por los cuales fue sentenciado, aunque él no tenía idea de lo que se referían.


La policía ministerial afirma que Juan Carlos fue detenido a las 10 de la mañana circulando en una camioneta con arma de fuego, mientras que la policía ministerial sostiene que la detención ocurrió entre las 2:30 y 3.30 de la madrugada en su domicilio.


Otra inconsistencia en el caso es la prueba Harrison Gilroy, utilizada para detectar la presencia de bario y plomo en las manos de alguien que ha disparado un arma de fuego, que resultó negativa en el caso de Juan Carlos.


Al momento de su detención, los presuntos testigos que acompañaban a los policías les dijeron que “ellos no son”, refiriéndose a Juan Carlos y sus dos primos, quienes también fueron arrestados. A lo que los policías respondieron que solo los llevarían para que presentaran su declaración.



Además de estas inconsistencias, la defensa de Juan Carlos denuncia la participación de Luis Felipe Carmona Dávila, un ex policía vinculado con la extorsión y el grupo de la delincuencia organizada “La Unión", quien tenía la voz de mando durante el allanamiento y la detención.


A la serie de violaciones a los derechos humanos de Juan Carlos se sumó su traslado masivo irregular en medio de la pandemia de COVID-19, junto con más de 100 personas, al CEFERESO No. 13 en Miahuatlán, Oaxaca.


Este traslado violó las Reglas Nelson Mandela y el artículo 18 constitucional, que establecen que los reclusos deben ser internados en centros penitenciarios cercanos a su hogar. También vulnera el interés superior del niño al impedir el contacto y convivencia de sus hijos con su padre.



La familia compartió el doloroso impacto del encarcelamiento de Juan Carlos, especialmente tras su traslado al CEFERESO de Miahuatlán. Sus hijos mencionaron que antes podían hablar con él por teléfono y realizar tareas juntos, pero ahora deben esperar más de una semana para tener solo 1 minuto cada uno de comunicación.


Por ello, una de las principales demandas de Alejandra y sus hijos es el traslado urgente de Juan Carlos al Estado de México, ya que temen por su vida debido a que se presume que el penal está controlado por grupos criminales.


Cabe destacar que este CEFERESO ha recibido varias recomendaciones de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, incluyendo la recomendación 139/2023 por incidentes como suicidios de internos, tortura y uso excesivo de la fuerza.


“Les venimos a mostrar que nosotros sabemos construir amor”


La protesta por la libertad de Juan Carlos incluyó teatro, música, spoken word y danza, abordando temas como la tortura, la represión, la libertad y una enérgica denuncia contra los tratos crueles, inhumanos y degradantes que el sistema policial utiliza para fabricar delitos y culpables.


Al mediodía, mientras se realizaba una representación artística simulando a un policía torturando a un detenido, los familiares de Juan Carlos bloquearon la avenida frente al Palacio de Gobierno como medida de presión para agilizar la recepción de su solicitud de libertad. En varias ocasiones, los encargados de conciliación política intentaron persuadir a la familia para que despejaran la vía, asegurando que recibirían sus documentos y se les concedería una cita para revisar el caso.

Ante esta respuesta, la familia dejó claro que no se moverían hasta que el Consejero Jurídico, George Zamora, recibiera personalmente los documentos y se estableciera una mesa de trabajo con un plan claro.


En uno de esos momentos, Tadeo, el hijo mayor de Juan Carlos, pidió al personal de conciliación política que se quedaran a escuchar la canción que compuso para su padre. Con su acordeón y acompañado de músicos solidarios, Tadeo relataba en su corrido cómo la policía y la corrupción habían sentenciado a su padre a pasar casi toda su vida en prisión:


“Testigos lo respaldaron y una prueba decía que lo sacaron de casa cuando él aún dormía. No les importaba nada, inventaron lo que querían, lograron que lo sentenciaran, casi casi de por vida. Es inocente, señores, lo sentenció su apellido, y un par de policías corruptos que lo arrancaron del nido.”

Un paso hacia la libertad


Horas después, la familia fue recibida por el Consejero Jurídico, quien recibió la solicitud de traslado y libertad de Juan Carlos.


El representante se comprometió a llevar a cabo una reunión de trabajo el próximo 4 de marzo con el Consejero Jurídico, la subsecretaría del sistema penitenciario y el director del Instituto de la Defensoría Pública, Alberto Cervantes, para gestionar el traslado urgente de Juan Carlos y su pronta liberación.


“Justicia para mi padre es lo único que pido, que no pierda ya su vida y que venga aquí conmigo. Es mi deseo de justicia para estar todos unidos.”


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